The Soul Raped

Capitulo 1
“El hombre de blanco”


La luna se encontraba en su cenit y el cielo lucia completamente estrellado. Por la calle aparecieron dos hombres de aspecto andrajoso corriendo como si los persiguiese algún monstruo. El mayor de ellos llevaba colgando en su cuello un collar, cuya gema se encontraba completamente ensangrentada. El menor de los hermanos llevaba un anillo de oro en la mano izquierda.

- Te dije…. que seria sencillo…. Daniel….- Decía el mayor jadeando mientras disminuía su velocidad.- Era pan comido…. y por lo que nos van a pagar me parece perfecto….- finalmente se detuvo en frente de una jardinera para recuperar el aliento.

- Aun me parece preocupante Martín…. no sabemos nada del sujeto y me estas….. pidiendo que confíe en él- Respira hondo- , sabes que todo esto me da mala espina- continuo el joven agachando la mirada.

- Jajaja…- Rió Martín- Eso es típico de ti querido Dani pero no importa pronto veras como yo tenía razón, jaja… este será nuestro mejor trabajo y cambiará nuestras vidas por completo.

Martín coloco su mano sobre el hombro de Daniel, acto tras el cual el joven levanto la mirada para cruzarla con la de su Hermano mayor, quien le mostraba una sonrisa agradable.

Ambos jóvenes continuaron su camino con paso cansado por la acera, cuya iluminación era apenas suficiente para permitirles ver las jardineras que se encontraban en su camino. La calle se extendía varios kilómetros atrás para cuando los dos hermanos se detuvieron frente a un farol cuya luz se interrumpía de vez en vez.

- Valla lugarcito- se expreso el mayor de los dos- Se ve que este hombre lee muchas novelas de misterio. Jajaja…

Frente a ellos se podía observar una cafetería al estilo de los años 70´s justo en la esquina de Cherry y Lambrick, el lugar ya mostraba signos de deterioro desde el exterior debido al paso de los años, los cristales que cubrían casi por completo el lugar ya se encontraban rayados por las pandillas, a pesar de todo a través de ellos aun se podía distinguir con bastante claridad lo que se encontraba en el interior del lugar.

- Martín te lo suplico… Tengo un mal presentimiento de todo esto, simplemente piensalo bien ni siquiera conocemos al sujeto, igual y es solo una trampa de la policía.-

- Por dios Dani, si ese fuera el caso crees que nos habrían permitido matar a nuestro blanco.-

Tras las deducciones de su hermano, Daniel parecía aun confundido pero después de ver la mirada de Martín y la sonrisa que este le mostraba finalmente asintió con la cabeza. Tras ello Martín abrió la puerta de cristal para entrar al lugar seguido por su hermano menor.

En el lugar se encontraban cuatro personas contando a la camarera y al cantinero, en la ventana mas cercana dormía una mujer de cabello quebrado y un tono un tanto pálido en su rostro., en el centro del lugar se encontraba sentado un hombre de aspecto formal, su traje y sombrero eran de un color blanco muy brillante, en el sombrero se distinguía una gruesa franja de color negro, su camisa por el contrario era de un tono rojo oscuro y su corbata blanca se asomaba por la abertura del cuello. El hombre se mantenía sentado mirando su café que aún despedía vapor mientras los dos jóvenes se acercaron a la barra.

- Disculpe esperamos a un hombre para entregarle un paquete, en cuanto llegue háganos el favor de avisarle en donde estamos.-

-¡Sebastián!… parece que ya llegaron tus visitas- Grito el cantinero en dirección al hombre de blanco, que inmediatamente dirigió la mirada a los dos jóvenes que se encontraban en frente de la barra.

- Así que ese es el hombre que buscábamos- susurro Martín

- No parece tan peligroso – Comentó Daniel mientras miraba con intriga como el hombre tomaba un terrón de azúcar lo examinaba y lo colocaba suavemente dentro de la taza.

Martín comenzó a avanzar hacia donde se encontraba el misterioso hombre quien ahora estaba jugando con la tasa. Daniel avanzó detrás de su hermano mayor con temor ocultándose en su espalda sin dejar de mirar al hombre, quien tras sorber ligeramente un poco de café hacia una mueca como hubiese bebido jugo de limón agrio, después tomo otro terrón de azúcar y lo examino nuevamente antes de introducirlo en el interior de la taza.

- Tomen asiento muchachos- Los invito Sebastián, apenas los chicos se hubieron enfrente de él.- Carmela podrías traer un café para mis invitados por favor.-

Continuo llamando a la chica con una voz muy sensible y delicada, empleando un tono bajo. Después hizo un ademán con la mano a sus acompañantes y espero a que los muchachos se sentaran en frente de él para comenzar a hablar nuevamente.

- Muy bien que tal les fue muchachos- Continuo dirigiendo la mirada hacia ellos al tiempo que sonreía y cerraba los ojos en un gesto que al parecer de Daniel inspiraba bastante confianza.- Supongo que me trajeron lo que les pedí cierto?...- continuo lanzando una mirada de extrañeza a los presentes y después rió ligeramente.

- El trabajo esta completado, tal y como lo pediste tomamos el collar y el anillo- Hablo el mayor de los hermanos.- Pero no Pudimos encontrar la tercera gema, mencionaste que se encontraba en una caja roja que ese sujeto llevaba consigo, pero no havia nada.

- ¡Oh! ya veo…- Sebastián se coloco la mano en la barbilla y comenzó a acariciarse a si mismo mientras pensaba por un momento, regreso la mirada hacia los presentes y prosiguió.- Debió guardarla en otro lugar… Bueno no importa por ahora ya tengo lo que necesitaba- Sebastián estiro la mano, pero Martín se sentó erguido y con un gesto de desaprobación.

- No creas que soy tonto - Reprocho Martín- No te daré nada hasta que vea el dinero en la mesa. ¿Entendiste?

Tras su comentario Sebastián se limito a sonreír nuevamente. Bebió un poco mas de café y nuevamente realizó una mueca sacando la lengua, nuevamente tomo un terrón de azúcar y lo examino con delicadeza antes de introducirlo en el interior de la taza, mientras tanto los dos hermanos no le quitaban la vista de encima. Sebastián se agachó para sujetar una maleta que se encontraba en el costado de su asiento y ponerla sobre la mesa con un solo movimiento produciendo un golpe seco sobre la mesa, de algún modo no derramo el café de la taza.

- Creo que será suficiente con eso….- Comento Sebastián mientras bebía un poco mas de café, tras hacer su acostumbrada mueca tomo un terrón más de azúcar y lo examino tal y como lo había hecho con los anteriores antes de introducirlo en el interior de la taza. A Daniel le parecía muy peculiar la manera en la que aquel extraño hombre se comportaba y lo miraba con intriga mientras Sebastián comenzaba a menear el café con la cuchara. Martín se dispuso a abrir la maleta, para confirmar el interior de la misma y se llevo una grata sorpresa al encontrar en ella una cantidad considerable de Billetes de 200.

- Dentro descubrirás que tu esfuerzo ha sido bien pagado.- Sebastián mostró nuevamente aquel rostro lleno de ternura.

Carmela dejo las tazas de café en frente de los muchachos quines contaban el dinero con impaciencia, La chica dejo un par de cucharas al lado de cada taza sin mirar a Sebastián a quien parecía no importarle su presencia. Tras colocar varios terrones de azúcar sobre la mesa la chica se marchó.

- OK… estoy de acuerdo, Dani dale a nuestro socio el anillo.- Ordeno a su hermano mientras se retiraba la cadena aun ensangrentada del cuello.- Es un placer hacer negocios contigo.- continuo mientras tomaba el maletín para salir del Café.

- Deberían tomarse su café de lo contrario se enfriará- comentó Sebastián en tono bajo mientras giraba la cabeza rumbo al hombre de la barra para posteriormente apoyarla sobre su muñeca.

Martín desvió la mirada, hacia el hombre de blanco y se limito a decir.- Jajaja… en realidad nuca me gusto el café-

Los jóvenes comenzaron a levantarse de sus respectivos asientos, cuando de pronto una risa los paró en seco. La risa del hombre de traje blanco había cambiado por completo, en esta ocasión se escuchaba completamente maquiavélica, Martín desvió nuevamente la mirada pero esta vez con gran lentitud en la dirección en la que se encontraba Sebastián quien mantenía la mirada baja. De pronto el semblante de Sebastián cambio por completo mostrándose como un verdadero psicópata.

-¿No pensaras que te vas a ir así como así, verdad?.... Todavía hay un asuntito que tengo que terminar, y es muy simple.- Daniel alcanzo a distinguir horrorizado como las siluetas del cantinero y la camarera se esfumaba como el humo.

Esbozando aun mas su sonrisa Sebastián movió una mano sin levantarse de su asiento y de pronto una fuerte corriente de aire golpeo a Martín, lanzándolo por los aires, al caer el golpe contra las mesas fue de tal magnitud que Martín dejo de moverse casi de inmediato. Lleno de pánico Daniel corrió hacia la entrada principal, de un momento a otro se encontró de frente con Sebastián quien sonrió mostrando los dientes. Daniel fue impactado por el brazo izquierdo de aquel monstruoso personaje, en su mano llevaba puesto un guante de piel, Dani salio disparado por el aire golpeando contra el cristal que se encontraba al lado de la mujer que dormía.

Daniel cayo sobre los asientos justo al lado de la chica haciendo un golpe seco, apenas levanto la mirada se dio cuenta de la verdad, aquella chica no tenia la mitad de su rostro, se podía distinguir claramente cada uno de los músculos de la cara y un enorme ojo sobresalir de la cavidad, el contorno de la piel se encontraba muy magullado como si se la hubiesen arrancado de un solo tajo.

Daniel intento ponerse de pie pero sus pies no le respondían, podía sentir su espalda arder como si estuviese al rojo vivo y como la sangre resbalaba por el lado izquierdo de su rostro. Sebastián se acerco lentamente a Daniel que yacía en el suelo, cuando de pronto se escucho un potente rugido, como si un cañón gritara al encenderse la pólvora en su interior. La bala proveniente del arma de Martín impacto justo en el centro de la espalda de Sebastián, quien giro lentamente la cabeza para mostrar su sonrisa al mayor de los hermanos.

- Veo que sigues con vida basura humana…. Jejejeje- Rió burlonamente el desquiciado hombre.

Martín lleno de miedo jaló el gatillo por segunda ocasión, esta vez la bala dio directo en el cráneo de Sebastián empuñado su cabeza hacia atrás, Sebastián se detuvo por un momento y lentamente enderezo el cuello para volver a mirar fijamente al joven que se encontraba frente a él.

Con un último movimiento Sebastián golpeo a Martín arrancándole la cabeza que rodó hasta el fondo del café. Un momento después volteo y apunto con la mano abierta a Daniel quien había logrado arrastrarse hasta la puerta de entrada, de pronto una llamarada idéntica a la de un Lanza llamas golpeo al muchacho arrojándolo fuera del Café hasta el otro lado de la calle incinerando su piel casi por completo.

- Jeje…- Rió Sebastián mientras se acomodaba el sombrero.- Esto fue muy entretenido… Un excelente ejercicio de media noche….Ahora si, ya no tengo más que hacer en este lugar.-

Sebastián rió nuevamente mientras el lugar se convertía en un Café abandonado, las sillas se quebraban mientras las mesas se llenaban de polvo, la barra donde unos minutos atrás se encontrara el cantinero se veía completamente sola y vieja en tanto que las botellas se llenaron de polvo y telarañas, la pintura comenzó a desaparecer y los vidrios a quebrarse por completo, las lámparas se apagaron y la taza de café se partió por la mitad.

Nuevamente mostrando aquel rostro angelical Sebastián rió de forma sencilla y tierna mientras andaba hacia la salida del café cuyo cristal se encontraba completamente quebrado y cubierto por tablas en algunas partes. Al llegar al faro que todavía parpadeaba de forma intermitente, El hombre de blanco sacó un encendedor de la bolsa de su pantalón y encendió un cigarrillo, tras tomar la primera bocanada de humo torció su rumbo hacia el sur sobre la Av. Cherry y comenzó a andar mientras silbaba una alegre canción.

1 comentarios:

Albric dijo...

me gusta la historia XD. espero por el siguiente capitulo ansiosamente :P
Ya sácalo no?, jejeje

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